viernes, 18 de mayo de 2012

Expectativas vacacionales

¿No os pasa que hay veces en las que no podéis dejar de escuchar una canción? Una y otra vez le das a escuchar de nuevo, a sabiendas de que podrías llegar a odiarla. Pero es algo que no se puede evitar. Al menos a mi me pasa. Y estos días concretamente me pasa con Tierra, una de las nuevas canciones de Xoel López, aquel gallego que triunfó bajo el nombre de Deluxe. Y ha sido precisamente con el principio de esta letra, con el que me he dado cuenta de lo que extraño el mar, la playa. Y eso que tampoco he sido mucho de playa nunca, siempre me ha gustado pero no como para tirarme todo el verano en ella. Sin embargo, ahora que no la tengo cerca la echo de menos.  Las cosas que pasan, vaya.



La canción dice: Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa y ahora está tan cerca, casi ya la puedo oler... Pues sí, casi ya la puedo oler. Puedo cerrar los ojos y verla, olerla. ¿Por qué las ciudades con playa huelen diferente? ¿A qué huele el mar? ¿A mar? ¿A sal, a sardinas, a pescaíto frito malagueño? A este paso podría incluso terminar enlazando con la famosa frase del anuncio de compresas Evax: ¿A qué huelen las nubes? Pero no, no voy a llegar tan lejos. Hoy no.

Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa. Cierto, y ahora que vuelvo a mi tierra de vacaciones, aunque sea sólo una semanita, más aún. Y vuelvo a cerrar los ojos y la veo, la huelo, la siento... Es más, si me esfuerzo puedo notar hasta el calor, que ya es complicado hacerlo desde tierras inglesas. Y es entonces cuando surgen las expectativas, la de que haga buen tiempo sobre todo. Porque, creedme, necesito urgentemente sol y playa. Mi color amarillo pajizo se ha vuelto casi enfermizo, como el niño malito de Los Simpsons, ese que siempre está entre gris, verde y azul. Pobrecito...

Como no podía ser de otra manera, al oir esta canción y pensar en playa y expectativas vacacionales, he recurrido al hombre del tiempo, como diría mi madre. Y es que para ella sólo hay un hombre del tiempo. El de verdad. El de siempre. Ese que ahora que se ha jubilado, ha pasado a ser llamado en mi casa -la de Málaga- el jubilao. Y es que en la web eltiempo.es siguen usando su imagen para tener más tirón, posiblemente de gente como mi madre, para la que ese hombre siempre será el hombre del tiempo.

Ahora la pregunta es la siguente: Playa, ¿con quién? Porque claro, yo estaré de vacaciones pero, evidentemente, todo aquel privilegiado que tiene un trabajo tendrá que currar y Javi no puede ir a la playa, su piel no se lo permite. En fin, que ando en busca de compañeros de playeo porque parece ser que sí que podré ir a la playa durante mis vacaciones!! Esperemos que el jubilao no cambie de opinión y deje esos mismos soles durante la semana que viene. Y no estoy segura pero espero poder contar con mi compañera playera del año pasado, mi amiga Mariquilla. Así después, podemos comer pescaíto y beber una buena jarra de sangría mientras nos seguimos tostando al sol.

Sé que siete días no son gran cosa, pero tengo tantas ganas y tantas cosas en mente. Requiero desesperadamente de momentos familiares, pero también estoy ansiosa por ver a mis niñas del periódico e ir de compras con ellas, salir por ahí con mis niñas -mis niñas, las de toda la vida- y ponernos al día y recorrer el centro de la ciudad y los rincones más entrañables con mi gran amigo Osete, con el que me encanta descubrir sitios nuevos, algo que ahora necesito más que nunca, porque imagino que habrá muchos sitios nuevos por Málaga que merezcan la pena...

Pero ahora que lo pienso, ¿soportaré el calor malagueño? Porque si van a rondar los 30 grados y yo ahora los días que llegamos a 17 tengo calor y mi familia siempre me replica que estoy confundida y que no es calor, que es frío...

En fin, expectativas, expectativas, expectativas...

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