martes, 15 de mayo de 2012

Y de repente todo cobró sentido...

Resulta curioso cómo funciona el ser humano. Desde que dejé mi Málaga natal estuve sopesando la idea de crearme un nuevo blog. Y sí, digo nuevo porque ya tuve uno en su día pero he de ser sincera: soy una vaga hasta para escribir. No entiendo el por qué, porque realmente me apasiona escribir, pero soy vaga desde pequeñita tengo un espíritu vago por naturaleza así que me cuesta ser constante en ciertas cosas. Una de ellas es la escritura, pero hay más, como cuidarme la piel con cremas y esas cosas de mujeres. Al fin y al cabo, cosas que no vienen a cuento.

El caso es que tras un paso fugaz por Holanda, donde intentamos Javi y yo asentarnos, trabajar y vivir, -cómo imaginaréis Javi es mi pareja- al final terminamos en Londres. El sueño de Amsterdam no funcionó, pero había que seguir intentándolo.

Y, ¿por qué no me puse a escribir antes? Además del asunto de mi vagueza está ese otro asunto de estar muy muy liadísima, primero preparando las cosas para cambiarte de país, y después, currándotelo para conseguir una nueva vida y adaptarte a ella. Lo de conseguir la nueva vida creo que lo tenemos más que superado. Habrá que cambiar cosas, mejorar otras, pero evidentemente ya tenemos una vida aquí en el Reino Unido, y digo Reino Unido porque puede que un día, no se sabe cuándo, cambiemos de ciudad.

En fin, la cosa es que imagino que seguimos, Javi y yo, en el proceso de adaptación. Que no es nada fácil. Ni adaptarse a la vida inglesa ni a los ingleses, todo hay que decir...

Pero volviendo a lo del ser humano... Fue en la última visita que me hizo mi familia, a principios de abril, cuando recuperé las ganas de escribir. Mi hermana me regaló el último libro de Elvira Lindo, Lugares que no quiero compartir con nadie, y disfruté tanto con su escritura y sus hazañas en su vida neoyorkina que me entraron ganas de compartir mis cosas. No porque lo lea más o menos gente, es que también necesito que salgan de alguna manera de mi cabeza...

Veréis, como periodista y comunicadora, siempre encuentro algo en mi cabeza para contar y si se atascan, me bloqueo. Puede resultar enfermizo o paranoico, pero tras pasar las últimas dos semanas algo deprimida sin entender el porqué y pasando por la jornada laboral con cierta ira en el cuerpo -ya os comentaré en otra ocasión sobre mi trabajo-, decidí que ya era hora de volver a la escritura.

Para mi, para todos, para nadie, para el que quiera...

8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Pues yo quiero! Me da alegría ver que alguien encuentra su hueco, no es tan fácil como lo ponen en las series americanas! y también me reconforta (aunque esto nunca me des-reconfortó) lo de atascarse con la creatividad, por las depresiones aleatorias y autómaticas... lo curioso de como funciona el ser humano, es que todos funcionamos igual.

    :)

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    Respuestas
    1. pero tu tambien estas por aqui??? tu menos facebook, todo lo que haga falta, eh??? lo que te divertirias con mi facebook... Y si que todos funcionamos igual, cada uno a su manera, pero al final es lo mismo. (Siento los acentos pero estoy en un teclado ingles en estos momentos...)

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    2. I'm on everywhere, jajaja aunque a decir verdad, tiene que ser como la décima vez que comento en un blog, no más... pero algo me hace pensar que ese número va a aumentar al haberte re-descubierto por aquí, jeje. Un muá!

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  3. Querida Irene! Malagueña compañera en este proceso de exilio voluntario. A empezar y a seguir comunicando. Las letras queman encerradas en la cabeza. Hay que dejarlas caer en un papel, aunque sea virtual. Felicitaciones por este gran comienzo! Ferni

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  4. Mil gracias Ferny!!! Eres un amor!!!

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  5. Mucha suerte Irene en tu andadura con la escritura :)

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