miércoles, 13 de junio de 2012

Érase una colada

Acabo de terminar de hablar con mi familia -bendito Skype que casi hablo más con ellos estando lejos que viviendo bajo el mismo techo. Pero esa no es la historia de hoy... era sólo para poneros en situación y así también haceros saber que mi padre se llama Antonio, por lo que hoy es su santo -felicidades de nuevo, papá-. Algo curioso lo del santoral. Aquí en UK sorprende mucho cuando hablo de ello, o debería decir cuando hablamos, porque aquí, en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, he aprendido algo esencial: los españoles y los húngaros tenemos bastantes cosillas en común, una de ellas, el santoral. Lo sé gracias a mi compañera Orsy, la húngara más normal que conozco... Pero eso es otra historia. La cuestión es que todo esto del santoral me recuerda al día que se lo explicamos a la antigua 'assistant manager' de mi trabajo, que fue ascencida y enviada a otro local, por lo que perdimos a nuestra mejor trabajadora me atrevería a decir. El caso es que le encantó eso de que celebremos -ya sé que no todo el mundo, por ejemplo Javi no lo hace- los santos y nos felicitemos y nos regalemos algún detallito.

El resto de cosas que tenemos en común con los húngaros ya irán saliendo en posteriores post, no os preocupéis que tengo que ir al grano; aún no he empezado mi historia... Pongámonos en situación. Básicamente hace dos días puse una colada aquí en casa y no me quedé en el salón -o en la cocina... en cualquier caso Javi y yo solemos llamarla saloncina o cocilón- sino que me subí a la habitación. Cuando fui a recoger la colada para tenderla uno de los compañeros de piso, el italiano, me dijo que había un problema en las tuberías y ahora cada vez que la lavadora estaba en la fase 'spinning' -centrifugado, para que nos entendamos-, salía agua por el fregadero. Así las cosas, esa misma noche, él mismo colgó un cartel en la lavadora para que estemos atentos cada vez que la pongamos.

Obviamente era lo que pensaba hacer hoy cuando he vuelto a poner la lavadora, pero sinceramente no me esperaba que el problema fuera tan grave. Por cierto, si os preguntáis por qué pongo tanto la lavadora, cuando somos dos personas nada más, mejor habladlo con el jefe de Javi porque no es normal que en una cocina en lugar de trabajar con una chaqueta blanca típica de chef lo hagan con polos amarillos o naranjas. ¡Así de coloridos y monos! ... y de puercos, porque no hay forma de que salgan las manchas en numerosas ocasiones. En fin, cosas de vietnamitas. Y sí, ya sé que es raro un español trabajando en Londres en un vietnamita... Me lo dice mucha gente pero qué puedo decir... Cosas de la vida. La cuestión es que el pobre sólo tiene cuatro polos y claro estoy todo el día lavando. Él también pone lavadoras, ¿eh? Pero sólo cuando coincide con su día libre -domingo- porque la verdad es que el resto de días trabaja muchas horas.

En fin. A lo que iba. Hoy llego del trabajo y me dispongo a poner la lavadora. Pensando en la nueva problemática de la casa, pensé que sería bueno poner un programa que me indique el tiempo exacto de duración, en este caso una hora, y así, pensé, puedo hacer cosas en la habitación -deberes de inglés- durante media horilla y ya luego bajo a la saloncina para estar atenta al 'spinning'. Sonaba lógico, ¿no? Hombre, no soy una experta ama de casa pero pensé que los centrífugados empezarían a la mitad del lavado o así... ERROR. Cuando bajo a la media hora me veo el fregadero inundado y el agua cayendo de la encimera al suelo. Ah, sí, y un vaso flotando alegremente como si de un barquito feliz se tratara. Ah, y tampoco puedo olvidarme de otra compañera de piso, la neozelandesa, que allí estaba también, tan tranquila, relajada y en sus cosas, que ni se había dado cuenta de lo que estaba pasando a escasos tres pasos de ella.

Ahí nos ves a las dos con un cubo pequeño, un wok y un cacillo quitando agua. Y todo eso, cuando yo con esa chica, la última en llegar a casa, no había hablado más que cuatro o cinco 'holas'. La cosa es que la veía una persona seria y poco habladora -y lo que habla es rapidísimo y con un acento muy cerrado-, así que pensaba que no me iba a caer del todo bien. Pero hoy la lavadora nos ha unido. Hemos hecho de todo. Correteando escaleras arriba y abajo de la saloncina al aseo y del aseo a la saloncina para vaciar el fregadero con nuestros medios mininos. A ratos se calmaba la cosa, dejaba de salir agua y tratábamos, desatascador en mano, de solucionar el problema. No había manera. Al ratillo nos veías mirando las tuberías como si fuéramos a encontrar la inspiración divina... Nunca se sabe cuando te puedes convertir en fontanera de repente. Nada. Y a la 'mijilla' -palabra malagueña que significa muy muy muy poco- de nuevo el agua saliendo a borbotones. Y otra vez a corretear de un lado a otro. El agua salía tan rápido que mi 'flatmate' abrió la puerta de la calle para que no tuviéramos que subir y bajar escaleras. El tiempo era fundamental y corría en nuestra contra. Eso sí, no penséis que vivo en un piso normal estilo español... A pesar de vivir en un tercer piso, mi piso da al exterior. Es algo difícil de explicar sin verlo, pero bueno. La cosa es que la entrada de mi piso está descubierta y además hay como un pequeño desagüe al lado de la puerta, algo que yo ni sabía. Y así seguimos hasta que la lavadora decidió que ya estaba bien por hoy y dejó mi ropa en paz y de paso a la neozelandesa y a mi. Las risas que nos hemos echado después no tienen nombre. ¡Qué relajación!

Pero no os preocupéis, ¿eh?. El casero está avisado desde que esto ocurrió con mi colada la primera vez y dijo que nos mandaría un fontanero... Aunque no sé; me da a mi que, viendo como este hombre se toma las cosas, creo que hasta que no se bloqueen todas las tuberías y deje de funcionar el fregadero también -todo aunta a que queda bastante poco-, nadie aparecerá por aquí. Bueno, la próxima colada necesaria por cuestiones de uniforme de Javi será en unos días. Más concretamente el domingo. Espero que Javi se divierta... ¡Yo tengo que trabajar!

2 comentarios:

  1. Irene, ayer me enteré por Pedro que tenías un blog en internet, he leído todo lo que has escrito y chica eres un crack, un soplo de aire fresco entre tanta prima de riesgo y su p.m....; me recuerdas a Elvira Lindo al principio antes de que se convirtiera en una snob. Sigue así, ya tienes una seguidora más y espero que me firmes algún libro en la Feria del Libro de Madrid a no pasar muchos años. Un besazo grande.
    Estrella

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    Respuestas
    1. Pero qué palabras tan bonitas, Estrella! Mil gracias por tus ánimos. Yo también espero que podamos vernos en alguna feria del libro, jejejeje. Quién sabe... Un besazo enorme!!!

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