miércoles, 27 de junio de 2012

Pequeños detalles

Cuando estás lejos de casa, de tus amigos, de tu familia y de tu tierra, cuando estás en un país diferente, con una lengua distinta y con toda una vida nueva por delante; hay rachas en las que todo se vuelve gris, oscuro. No sabes qué haces aquí y cómo terminará esto. A mí me ha pasado en un par de ocasiones, pero al menos yo tengo a Javi, puedo contar con alguien. Hay mucha gente que viene absolutamente sola.

Ayer se sentía así una compañera de mis clases de inglés. Lleva días con ese sentimiento pero estoy convencida de que es algo pasajero, sólo necesita ver las cosas de otra forma. Total, como bien sabemos las dos: en España, desgraciadamente, no hay nada que hacer ahora mismo. Si miras nuestra situación, al menos la de ella y la mía, desde otro ángulo, no estamos tan mal. En cuanto cambie de casa, que a la pobre la está matando el colchón, y cambie un poco la actitud para comenzar a ver las cosas buenas que tiene aquí y sobre todo, las oportunidades de cara al futuro que podría encontrar en UK y no en Spain, todo cambiará. Nos quejamos del trabajo, sí, pero si lo pensamos friamente, ambas sabemos que no estamos tan mal, podría ser mucho peor. Al menos tenemos 'managers' que nos tratan bien y nos respetan. Evidentemente, no es lo nuestro, ni era la ilusión de su vida ser dependienta ni la mía hacer cafés. Pero ya cambiará la situación. Con el tiempo tendremos un inglés mucho mejor, estamos trabajando en ello, y podremos optar a otros trabajos. Sólo hay que ser pacientes, pensar que esta  situación es algo temporal y fijarnos en los pequeños detalles del día a día. Esos que nos hacen continuar riendo hasta que se saltan las lágrimas. Pequeños placeres como ver series que te encantan antes de dormir o reirte sin parar hasta acabar llorando con las tonterías absurdas que te pasan, espero que ésto último no sea algo exclusivo mío...

La última vez que me reí de ese modo, a carcajada limpia hasta que llegaron las lágrimas fue el 22 de junio, justo después de publicar Caballos y vaqueros. Evidentemente, me he reído bastante después de eso, pero hablo de esos momentos de risas -o descojone- que terminan siendo memorables. Resulta que mientras terminaba el post, Javi ya había llegado del trabajo y estaba a mi lado. De hecho se enteró de lo del champú de caballo en ese momento; se ve que no se lo comenté en Málaga... La cuestión es que normalmente me pongo música para escribir -en estos momentos suenan Lori Meyers- y ese día en lugar de tener a mis habituales de las últimas semanas -Supersubmarina- estaba en plan innovadora. Y claro, a Javi no le gustaba prácticamente nada de lo que estaba poniendo. Terminé, entonces, poniendo la lista de reproducción de Spotify de la película Bon Appétit. Historias de amigos que se besan, pelicula preciosa donde las haya -el que no la haya visto, os la recomiendo cien por cien- que desde su estreno se convirtió en una de mis películas favoritas así como de mis niñas del periódico, Inma y Déborah. La lista en cuestión, la creó el director de la cinta, David Pinillos, a quien tuve el placer de conocer por teléfono durante el Festival de Cine Español de Málaga, donde se estrenó la película -básicamente, su novia llegó a la estación sola y resulta que no había nadie del festival para recogerla debido a un error, con lo que la pobre me lo puso al teléfono para demostrarme que eran pareja... Bueno, todo se solucionó, no os preocupéis-. Al poner dicha lista, salió la canción principal de la peli, canción de Radio Dept que adoramos Javi y yo y que podéis escuchar en el trailer que os dejo abajo.



Lo que ocurrió después ya es historia. En la lista de reproducción apareció la canción Delicate de Damien Rice, cuya vida yo confundí con la de otro músico... Al preguntarme Javi por él, yo le dije: 'Claro que sabes quién es, si es muy famoso'. Así pues, busqué en Spotify su discografía y resulta que sólo conocía dos canciones... Ufff. Ahí me di cuenta de que algo no iba bien, así que le dije: 'Creo que me he confundido de persona y ahora ni sé de qué conozco a Damien Rice ni sé con quién lo he confundido'... Momentos después traté de explicarle a Javi que el cantante al que me refería era 'ese que estuvo en la guerra y después se puso a cantar y se hizo súper famoso'... Se hizo el silencio. 'James Blunt', exclamó Javi. 'Ése', dije orgullosa y contenta al fin. Pero al buscar de nuevo en Spotify, ver su discografía y escuchar su archiconocido You're Beautiful, me di cuenta de que me había vuelto a confundir de vidas y de cantantes... ¡Ay, qué disgusto!

Cuando ya estaba a punto de darme por vencida, y a sabiendas de que sería una de esas noches en las que me costaría dormir porque no dejaría de pensar en el nombre que no me salía, le expliqué a Javi la pista clave: 'Que sí, hombre, es ese tío que tiene una canción con una mujer'... La cara de Javi lo decía todo. 'Claro, como que no habrá doscientos millones de cantantes con esas características...', dijo. 'Pero él es así... tipo surferillo', traté de explicar entre risas como si eso fuera la madre de todas las pistas -era totalmente consciente de que sería imposible localizarlo-. 'Jack Johnson', gritó Javi feliz, pensando que ya lo tenía. Tampoco. La cosa era que yo ya con las risas no podía ni hablar, aunque sinceramente, no sabía como explicarlo de otra forma. Era obsesivo porque incluso tenía la carátula del disco en la cabeza pero no sabía nada más. Menos mal que Javi me conoce bien y sin venir a cuento dijo: 'Jason Mraz'. ¡¡¡Síiiiiiiiii!!! Acto seguido no pude dejar de reir por mis explicaciones. Y para el que le interese, esa canción 'con una mujer', era Lucky.

Tonterías como esa, que provocan una risa a carcajadas de lo más sana, son las cosas que al final recuerdas y te hacen sentirte más viva en situaciones como la que estamos viviendo ahora. Situaciones especiales, complicadas, pero que estoy segura que nos ayudan a madurar y nos enriquecen como personas.

Y por cierto, debo añadir que no soy la única que dice tonterías como las de ese día. Momentos antes de la intriga musical con Jason Mraz, Javi me había dicho que cuando sus jefes no están, sus compañeros y él ponen listas de reproducción 'mucho mejores' en el restaurante. Una compañera española añadió ese día a Bob Marley y Charles Chaplin (¿?). ¡Nada menos que Charles Chaplin, oiga! Evidentemente, se refería a Janis Joplin, esta vez acerté yo, y por supuesto ahí comenzaron nuestros líos y risas musicales. Sobre todo me río ahora porque me dijo precisamente que no hiciera pública esta información...

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