martes, 24 de julio de 2012

¿Abanico en London?

Sandalias, manga corta o tirantes, falda fresquita y piernas al aire, gafas de sol, pelo recogido y... ¡abanico en mano! Quién me iba a decir que el calor iba a llegar de esta manera; si parece hasta verano. Cuando ya pensaba que era imposible, después de un mes de junio terrible y el de julio casi entero, sin parar de llover y el cielo todo el día gris -que se te ponía cara de pepino por las mañanas cuando te dabas cuenta de que sería otro día triste y lluvioso- resulta que el sol ha salido y las temperaturas han subido y cuidado que rozamos los treinta grados; que muchos londinenses te lo dicen alertados como si fueran cuarenta y cinco.

La verdad es que así, tal y como estamos ahora, es un clima estupendo -o 'lovely' como les encanta decir a ellos- porque el sol calienta pero si te cansas o tienes demasiada calor y te vas a la sombra hace la temperatura perfecta. Eso sí, para no estar trabajando, que ayer no veáis el diíta metida en la cocina de mi spa sin agua -es una cocina abierta pero es que igualmente no se podía ni respirar y encima al lado de los fogones y de la máquina de café...-. Sudando 'like a pig' -'como un cerdo' para aquellos que no lo entiendan- como le dije a Orsy.

La cosa es que este cambio de estación ha llegado así de repente. La semana pasada iba yo con mi chaqueta vaquera a todas partes y la lluvia no daba tregua. Recuerdo la cara de desilusión de una de las esteticien de mi trabajo, que venía negra como el tizón de sus vacaciones, cuando miraba por la ventana del curro. ¿Dónde había estado? Pues en España, cómo no. Y venía encantada de la vida. Estuvo en el festival de Benicassim y ya luego se quedó unos días disfrutando del buen tiempo, la playa y la fiesta. Y claro, fue llegar aquí y volver a la realidad, a los días grises y sin luz. -'¿Qué haces aquí?', me preguntó como indignada y rehacia al cambio tan brusco de situación entre un país y otro, no únicamente climático. '¿Cómo pudiste dejar España con lo bien que se está allí? ¡A mí me encantaría poder vivir allí!', exclamó con toda la ilusión del mundo en sus ojos. Evidentemente, entendió mi respuesta a la perfección porque sí, en España se vive muy bien -mejor que en ningún sitio- y se está de escándalo, pero 'ahora es que no se puede porque no hay nada que hacer ni donde trabajar', le expliqué. 'Así que ahora sí, se está muy bien, pero para no tener que preocuparte por trabajo, para ir de vacaciones, como tú', añadí. No le quedó otra que darme la razón a la pobre.

Pero no nos pongamos tristes que ha salido el sol y empiezan las Olimpiadas... Bueno esto último no es algo tan feliz aunque el sol haya salido para celebrarlo. Lo cierto es que Londres entera es un caos, y antes incluso de empezar ya hay caos en el metro, con el tráfico, las empresas tienen que hacer malabares para que los repartos -'delivery' en inglés, acordaos que ya os lo enseñé el otro día- lleguen a los trabajos. Y las previsiones van a peor porque del colapso todo el mundo llegará tarde a trabajar, algunas líneas de autobuses cambiarán el recorrido, habrá calles cortadas, el metro tendrá el doble de afluencia y tiene obras aún sin terminar... Menos mal que Javi y yo podemos ir andando al trabajo. Eso sí, nosotros no tenemos excusa para llegar tarde... Vaya por dios.

Pero en serio, ahora que estoy aquí en mi habitación e incluso sabiendo que no pasamos de los treinta grados... ¿Cómo es posible este calor? Que me suda hasta el bigotillo -o mejor 'labio superior' que vivo en zona pija y trabajo en un spa-. Eso sí, todo tiene su explicación. Hoy he estado en mi trabajo porque había un 'training' -cursillo para algunas empleadas- de 'facial' -para que nos entendamos 'limpieza de cutis'- y yo he sido la modelo. Allí que me he plantado con mis sandalias y luciendo pedicura -también del trabajo y también de gratis (haciendo pruebas para contratar a gente nueva)-. Ha sido súper relajante y me ha encantado todo. Me he sentido como una reina y me han dejado la piel perfecta, pero claro, de tanto aceitito y tanto potingue, y con este calor... Que me suda el bigotillo, vamos. Y como me han dicho que no me toque la cara, pues aquí estoy abanico en mano, pasando el tirón. Como si estuviera en la feria de Málaga...

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