miércoles, 11 de julio de 2012

Aplausos amargos

Hoy es uno de esos días en los que leer el periódico y ponerse al día vía twitter o facebook, deprime. Todo es más de lo mismo, pero peor si cabe. Estaba claro que desde el rescate, en España iba a mandar Bruselas, lo que no sé es por qué no se trasladan directamente para dar por culo desde el interior -disculpen la expresión, pero la ocasión lo merece...-. Todo lo que está pasando ya se sabía, seamos sinceros y tengamos dos dedos de frente, que como ya os he comentado en una ocasión antes incluso que el rescate de Grecia yo ya le dije a mi padre que a España la rescataban y seríamos gobernados desde Bruselas, quedando al Gobierno que le tocara ser una pura marioneta. Y qué mejor que con el PP del señor Rajoy, que él de eso de ser marioneta sabe un rato.


Leer comentarios de gente que conoces como: "España se hunde" o "Hoy ser español, duele", duele de verdad, valga la redundancia. Pero todo se sabía, vuelvo a repetir. Lo que no tiene ya nombre, ni color, ni nada, es que todos estos recortes sean recibidos con un fuerte aplauso en el Congreso... ¿Aplausos para quién? ¿Estamos de feria? ¿Celebramos algo? Eso ya lo hizo el señor Mariano en la Eurocopa... es que acaso ¿están disfrutando con todo esto o lo hacen para animarse entre ellos, salir del paso "dignamente y con la cabeza alta" y tener la conciencia más tranquila? Sinceramente, no sé la respuesta pero todo me parece vergonzoso y lamentable.

Son tiempos difíciles, vale. No es culpa del ciudadano de a pie, pero bueno, vale; somos conscientes. Todos tenemos que colaborar y apechugar, es lo que toca. Eso sí, o todos o ninguno... ¿Es que nadie va a pagar sus errores? ¿Son los ciudadanos los que tienen que dejar de comer si es necesario para que el país siga adelante -y a saber en qué condiciones...-? Pero eso sí, los bancos a recibir el "rescatito" e irse de rositas, que mientras sus altos cargos sigan con los bolsillos llenos de oro, no hay problema.

Lamentable. Es lo único que puedo decir. Poco más se puede comentar ya de una situación tan deprimente. Sólo espero que la gente reaccione de una vez y salga a la calle; podría ser una buena oportunidad ahora que los mineros han dado el primer paso con la 'marcha negra'. Hay que aprovechar el momento porque se podría hacer historia y cambiar las cosas. No sé como, siento no tener la clave, pero no creo que dejar a la gente sin casas y sin comida sea la solución. Y todo, mientras la mayoría popular en el Congreso se ríe del ciudadano y aplaude su sufrimiento.

Malas -y tristes- noticias al margen, si alguien se preguntaba qué había sido de mi, la respuesta llega en forma de esperanza, porque aquí en UK otro mundo es posible; porque, aunque a veces se pase mal, todo trabajo tiene su recompensa. Sí señores, llegan tiempos mejores para Irene y para Javi. El machote de la casa se encuentra ahora mismo en su primer día de trabajo en un sitio diferente; al fin se acabó la esclavitud asiática en la cocina vietnamita. Eso sí, sigue en cocina porque le ha gustado la cosa. De ésta me sale un Arguiñano, tiempo al tiempo. Así que ahora trabaja muy cerca de casa -tanto como yo es imposible pero Notting Hill pilla al lado así que no está nada mal- en un restaurante italiano llevado por americanos. Toma ya. Lo mejor, que adora el sitio y a su gente.

Y en cuanto a mi... Dejo los cafés, el servir comida y el fregar platos para mudarme a la recepción de mi spa. Por ahora voy pasando algunas horitas a la semana en el nuevo puesto hasta el cambio definitivo, pero estoy contenta. Me gusta estar rodeada de papeles y con mi ordenador delante. Necesitaba un cambio, las cosas como son, y lo comenté en el mejor momento posible. Y qué ha tenido eso que ver con tener el blog abandonado por unos días... Pues que no he parado ni un segundo, estoy que me caigo, eso sí. Resulta que la semana pasada libraba en el spa lunes, jueves y domingo, pero el jueves trabajé diez horas en un festival de música de la compañía que lleva mi spa. Muy bien pagado -por eso fui- y muy chulo que estuvo, una experiencia más; pero eso de sentarme quince minutos en diez horas, llegar a casa a la una de la mañana, trabajar al día siguiente y quedarme tres horas más para echarlas en recepción... Y trabajar al día siguiente otra vez y luego irnos corriendo a coger un tren para Bristol para pasar un pequeño -pero inolvidable- fin de semana visitanto a nuestros queridísimos amigos Antonio y Sara, que andan allí buscándose la vida... Lo que viene a ser un no parar, porque el lunes había que coger un tren de vuelta bien tempranito, que yo entraba a las once a recepción... Vamos que ahora entendéis mi ausencia, ¿no? Y esta semana -hoy estoy de descanso por fin- más de lo mismo. No os asustéis porque no voy a volver a pasar diez horas de pie, pero sí que trabajaré más porque seguiré quedándome un par de horitas en recepción después de mi jornada normal en el café... Eso sí, queridos amigos, no os preocupéis que sobreviviré y mi vida se estabilizará de nuevo y os seguiré contando las cosas que pasan por mi cabeza...

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