miércoles, 18 de julio de 2012

Cuadrando agendas

¿Os acordáis de mi caminito de media hora cada mañana? Ése tan fructífero que me llenaba de ideas y me permitía aclararme entre tanto caos -de ideas, digo-. Pues llevo ya un tiempecito sin hacerlo. No es por mi mudanza a recepción, no. Resulta que el sitio donde iba a recoger el pan que utilizamos en la cafetería -no sé si alguna vez os llegué a contar el propósito de tal paseo, si no es así, acabo de hacerlo- sufrió un incendio y está de reformas. Así que ahora el 'delivery' de pan y el de periódicos, que también los recogía yo 'every morning', llega ahora a mi lugar de trabajo por sí solo. Lo malo de toda esta historia es que no tengo ese 'break' en mi mente que me permitía organizar las ideas al tiempo que cogía otras nuevas. Y si a eso le sumamos que cada vez tengo menos tiempo libre y el que tengo estoy rendida...

Parece mentira lo que cuesta ahora cuadrar una agenda. Sé que tengo pendiente quedar con gente, pero es que no sé dónde meterlo. De hecho, estoy en conversaciones -parece que hablo de un nuevo fichaje de fútbol, pero no- con una compañera de inglés para simplemente quedar a tomar algo y ponernos al día, pero es tan complicado todo. Al tiempo que estoy libre tras el trabajo se une el que hay días en los que puedo pasar tiempo con Javi pero hay otros en los que él está trabajando... No sé si me explico. Lo que quiero decir es que es realmente difícil cuadrar trabajo, relax, amigos, novio... Ya sé que ahora vivo con mi novio pero las parejas tienen que pasar tiempo juntas también, más allá del dormir en el mismo colchón. Total, que aquí estoy cambiándole propuestas a mi amiga: 'Y, ¿por qué no mejor este día porque el otro que te propuse descanso y ahora que lo pienso Javi sale pronto, así que lo mismo hacemos algo...?' Pues así está mi cerebro todo el tiempo, sin descanso. Pensando en las cosas que tengo que cuadrar próximamente y en cómo hacerlo. Porque no os lo váis a creer... ¡El médico quiere hacerme otro análisis de sangre! ¿No os dije que el sistema sanitario inglés no me dejaba en paz? Pues eso, blanco y en botella. Lo mejor fue cómo me enteré de los propósitos del doctor... Resulta que tenía que pedir la receta para mis pastillas del tiroides, que era la primera vez que lo hacía en esta nueva consulta, pero al estar metido en mi historial ya que ya las había comprado aquí, no necesité cita con el médico para la receta, bastaba con pedirla en recepción -a los ingleses les encantan las recepciones- y recogerla un par de días después. Así que ahí fui yo a recoger mi receta cuando me doy cuenta de que lleva grapado otro papelito. Me decido a confirmarlo con la recepcionista y cuando ve mi cara de desamparo me dice: '¿No te gustan las analíticas?'. Confirmo su sospecha y le digo, además, que tuve una no hace muchos meses, pero ella sin escucharme -a lo suyo, vamos- añade que puedo pedir las agujas que usan con los bebés... -¿Hola? ¿Va en serio?-. Me lo dijo con toda la amabilidad del mundo, porque esa recepcionista es de las mejores que tiene mi médico, pero, ¿en serio me estaba ofreciendo agujas para bebés?. 'Anyway', la otra recepcionista que me encanta es la que me ha preguntado ya dos veces si soy familia de Julio y Enrique Iglesias. Es tan graciosa la mujer, al margen de sus gustos musicales... Es de estas inglesas risueñas que se sonroja con solo mirarla.

Médicos a un lado, parece que mi agenda seguirá siendo complicada por un tiempo. Y es que mi mudanza a recepción -utilizo la palabra mudanza haciendo traducción literal del inglés: 'I'm moving to the reception'- va a ser larga y costosa, al menos para mi salud. La razón: no me encuentran sustituta/o. Quién lo iba a decir cuando empecé.

Y en eso ando metida, tratando de cuadrar mi agenda y pensando en la gente que viene a visitarnos próximamente, en si podré verlos siquiera, si debería pedirme algunos días de vacaciones, para cuándo pedirlos, cómo repartir los días que me quedan -tranquilos papá y mamá que los días para vuestra visita están ya pedidos-  sin contar con que en diciembre está prohibido solicitar ninguno. Lo siento por los que os acabáis de enterar, pero Javi y yo no podremos pasar las navidades en casa, un año más. Y así van pasando estos días de mudanza laboral mientras Spain parece haber reaccionado del todo con los últimos ajustes de ese señor que dice ser Presidente y, sobre todo, con ese hiriente 'que se jodan' de la ¿señorita? Fabra. Al menos la susodicha ha servido para levantar a un país entero y arrojarlo a las calles a protestar por sus derechos. Así pues, a todos los que vayáis a la manifestación, tenéis todo mi apoyo y os doy permiso para gritar algo en mi nombre.

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