viernes, 31 de agosto de 2012

En otro mundo...

Ahora que lo pienso nunca os he hablado de la gente con la que me codeo aquí en UK. Evidentemente, no voy a dar muchos detalles. Una camarera también tiene que guardar secreto profesional... Pero digamos que, al margen de lo que podíamos denominar como "gente de pasta", puedo decir que sirvo cafés a numerosos empresarios, abogados, creativos, notarios, procuradores, escritores, pintores, periodistas, gente del mundo del cine y un largo etcétera.

Por hablar, os podría hablar de una pintora alemana, una fiscal de renombre, una periodista que solía tener un magazine en televisión, un músico de jazz o R&B -mi chef no se acordaba del todo bien cuando me habló del hombre en cuestión- al que le encantan nuestros pasteles y, cómo no, de mi familia favorita, dedicada al mundo del cine. Viven enfrente de mi trabajo y son adictos a nuestro café, lo que significa que, mínimo, vienen una vez al día. El padre es director de cine, la madre, actriz, y dos de sus tres hijos son también actores. El mayor empieza a hacerse hueco en Hollywood y la mediana, que tiene un hijo pequeño adorable, más ahora que empieza a hablar y cuando ve que sólo le salen balbuceos se altera y se pone en plan súper machote -ya mismo hablará mejor que yo, evidentemente- se dedica al teatro. Bueno, no os puedo decir mucho aunque no son famosos, por decirlo de algún modo, yo no los conocía al menos, pero indagando indagando salió todo a la luz. El caso es que se han convertido en mi familia inglesa favorita. Y, evidentemente, se codean con gente "del mundillo" que sí que son conocidos en todo el globo. De hecho, cuando vi fotos de la madre trabajando con Jeremy Irons creí morirme. Fue súper gracioso ver a alguien a quien ves todos los días en una escena de época con Sir Jeremy Irons.

Va a ser que mi primer profesor de inglés aquí en Londres, el gran Darren -un cachondeo de hombre con dejes de Mr. Bean-, llevaba razón cuando al decirle el barrio en el que trabajo me dijo: 'Tú atenta que ahí viven muchos famosos...' Y mira por donde. Curiosidades aparte, os puedo contar -entre otras cosas porque no son clientes habituales, así que no sería mojarme demasiado- que le he servido un par de dry capuccinos a Natasha McElhone y el almuerzo a Sienna Miller. Detalles sin importancia si tenemos en cuenta que al poco de llegar a Londres, viviendo en la primera residencia donde nos instalamos, en Gloucester Road, alguien nos dijo que se había encontrado paseando por Hyde Park a Dustin Hoffman, al cual no le pongo ni enlace de presentación porque quien no sepa quién es no es digno de seguir leyendo... Fuera de bromas, si yo me encuentro al Sr. Hoffman creo que me quedo sin habla, literalmente. Hablando de actores, debo contaros que Javi una vez se cruzó con Jude Law por London Bridge, donde él trabajaba antes -Javi, digo; no Jude-. Por supuestísimo que él ni se coscó. Se lo dijo su compañero de trabajo, inglés por cierto -el compañero, digo; bueno y Jude también-. Cuando me lo dijo no me lo podía creer y no pude evitar acordarme de mi amiga Bea. Lo que nos gustaba Jude unos añitos atrás... Aunque he de reconocer que no está siendo uno de esos actores que envejece bien y mejora con los años.

Si hay algo que me gusta mucho de los ingleses -cambiando el tema de los avistamientos de famosos-  es que siempre tienen un recuerdo especial a gente a la que o bien le tenían cariño o bien eran alguien de cierto renombre. Un ejemplo claro son los 'bancos dedicados' -al menos yo los llamo así-: típico banco estilo inglés y remono en el que te encuentras una chapita con una dedicatoria a alguien fallecido al que, normalmente y según suelen poner, le gustaba sentarse en dicho banco. Este tipo de obituarios también los vi en Nueva York, dicho sea de paso. Aquí en mi barrio -como en el resto de Londres, pero imagino que aquí coinciden unos pocos-  también es habitual que te señalen que en una casa vivió fulanito o menganito, de profesión tal o cual y el periodo de años que estuvo ahí asentado. Concretamente, en mi camino al trabajo siempre me fijo en una casa que hace referencia a Lao She, novelista y dramaturgo chino que vivió en esa casa desde 1925 a 1928. No era tonto el hombre y eligió buen barrio, tengo que decir. Y como no podía ser de otra manera, no podía ver esa casa cada día sin investigar un poco sobre el hombre en cuestión, porque yo la verdad que no tenía ni idea de quién era. Tras mi investigación, hace dos días, he descubierto que Lao She fue un importante escritor chino y una de las figuras más significativas de la literatura china del siglo XX. Vamos que el cartelito ese no se lo ponen a cualquiera tampoco.

Y es que esto es London queridos lectores. Una gran ciudad, a la vez que increíble, en la que una parece vivir como si estuviera en otro mundo. Pero bueno, tampoco nos pongamos así que quién sabe. Puede que un día yo tenga mi propio cartelito y los londinenses del futuro me recuerden y hablen de mi cada vez que pasen por la casa en la que viví. Sí, sí... Ya lo sé... pajaritos en la cabeza y demás. Pero, ¿sabéis qué? Soñar es gratis y no hay ni que pagar IVA.


1 comentario:

  1. Hola Irene!
    Encantada de "conocerte" y leerte!
    A mi me llama mucho la atencion lo de las placas diciendo quien vivio en ese sitio. Aqui en Richmond por ejemplo enfrente de mi GP hay una placa de Virginia Woolf, ya ves...
    Oye no se si trabajaras mañana por la tarde pero hemos quedado unas cuantas bloggers en vernos para la FNO,si te animas dímelo y quedamos :)
    Un besazo

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