jueves, 2 de agosto de 2012

Euforia Olímpica

Ya he comentado un par de veces el caos que supone el celebrar unas Olimpiadas en tu ciudad... -vaya, me ha salido eso de "tu ciudad" tan rápido que me ha resultado extraño-. Pues bien, ayer por fin me paseé un poco por el centro londinense, por Covent Garden y Picadilly, y cuál fue mi sorpresa al descubrir que el caos no es para tanto. Sí, ya sé que no me paseé precisamente por la Villa Olímpica, que imagino que sí estará algo colapsada, pero me imaginaba el centro a rebosar de gente y el metro también. Y, hombre, vamos a ver, había mucha gente y mucho turista pero seamos claros: esto es Londres... Cuándo no los hay... El caso es que durante mi paseo vi una de esas esculturas de las mascotas olímpicas, Wenlock y Mandeville, en este caso se trata de un Wenlock de lo más cinematográfico. Luego pude ver dos más en Regent Street pero desde el autobús, cuando ya nos volvíamos a casa.

Pero vamos a lo que vamos porque Spain por fin se ha estrenado en el medallero... Que ya era hora también, vaya. En cualquier caso, gracias Mireia Belmonte, España te debe mucho. Veremos a ver si hace doblete el viernes en la final de los 800 metros libres. Y esta tarde, podríamos conseguir nuestra segunda medalla, de la mano de Maialen Chourraut, que participa en la final de K-1, un deporte que yo no sabía ni que existía -perdonen mi ignorancia- y que lo descubro gracias a Javi en estas Olimpiadas porque resulta que a él le encanta...


La cosa es que aquí, con más o menos gente en las calles, se lo montan bien y saben cómo hacer las cosas. De hecho, en nuestro paseo de ayer -Javi venía conmigo, no es que ahora me guste hablar en plural- me hice con una edición especial del periódico The Telegraph. ¿Por qué? Porque saben cómo hacer las cosas bien y era una edición que por el precio del periódico incluía un bolso de tela de las olimpiadas y sorpresas para turistas: una banderita para apoyar a England, un poncho para la lluvia -de lo más útil aquí, menos mal que lo reconocen-, un mapa de Londres y un botecito de vaselina para los labios. ¡Eso es montárselo bien! Y eso es algo que en España no se hace, para empezar porque la crisis a este paso va a acabar con el periodismo, pero es que conociéndonos, de hacer algo así, el precio se habría subido a cuatro o cinco euros. Como si lo viera... En fin, a mi el Telegraph me hizo la más feliz del mundo por un pound con veinte.

Y para los que nos preguntan que cómo estamos viviendo las Olimpiadas... Poco más se puede añadir a lo ya dicho. No tengo tickets para ir a ningún deporte, por si alguien se lo pregunta... De hecho, pensaba que eso era algo imposible de conseguir y me veo hoy una foto de una amiga mía en Facebook confesando que había madrugado -hablo de confesar porque no le gusta el deporte- para ver un partido de lo que me ha parecido era balonmano. Digo que me ha parecido porque en la foto aún no había nadie jugando, era sólo del campo. No os penséis que no reconocería una foto de balonmano...

Qué más, dejadme pensar... Bueno, aunque nosotros no estemos muy eufóricos con toda esta historia, sí que vivimos la euforia de nuestros 'flatmates' -compañeros de piso-. Vivir por no decir sufrir en el caso de la pareja húngara que duerme pared con pared a nosotros. Y es que el chico, que la otra noche viendo en el salón gimnasia masculina dijo con toda la ilusión del mundo que él la practicó durante cuatro años, lo vive y la otra mañana bien tempranito -7.30 am-, con Javi durmiendo y yo arreglándome para ir al trabajo no tiene otra cosa que ponerse a ver lo que imagino sería gimnasia, pero con su volumen, sin ponerse unos cascos ni nada. Y lo mejor, discutiendo con la tele y refunfuñando. Vaya, que a Javi no le quedó otra que quedarse despierto. Y, ¿cómo sabíamos que eran las Olimpiadas si las estaba viendo por un canal húngaro? Pues porque todo empezó con lo que nos pareció un grupo de niños cantando villancicos, algo que resultó ser un himno, imaginamos; y continuó con un hombre, que aunque hablara en húngaro sonaba a comentarista deportivo, que al final todos suenan igual.

La otra forofa olímpica en casa es la neozelandesa, con la que llevamos dos semanas viendo remo mientras desayunamos. Teníais que verla hoy sufriendo con los neozelandeses en la final, hasta que increíblemente pocos segundos antes de llegar a la meta han remontado hasta terminar con la medalla de oro. Realmente es que ha sido alucinante como de pasar media carrera entre cuartos y quintos, cogen los tíos, se pegan un 'spring' y se colocan primeros... La emoción de nuestra 'flatmate' no ha tenido precio, vamos que ha actualizado su perfil de Facebook y todo y nos ha enseñado cómo todos sus amigos vivían la misma euforia vía redes sociales...

Toda esta fiesta olímpica llega a la vez que la incertidumbre se cierne sobre el Málaga C.F., que en unas horas venderá a Cazorla al Arsenal... No hay palabras para describir la desilusión que tiene Javi, que no será muy forofo de las Olimpiadas pero a su Málaga que no se lo toquen... En fin, que prefiere ni hablar del tema. Así pues, a otra cosa mariposa. Al menos, ya que estamos al acecho -mi familia, Javi y yo- de hacernos con entradas para ir al primer partido del Arsenal en la liga inglesa, podremos ver jugar a Santi Cazorla, ese chico con sonrisa inocente y contagiosa que no pudimos ver jugar con el Málaga en el campo pero que tantas alegrías nos dio a través de la tele.


4 comentarios:

  1. Amor :) Me paso a verte entre compis bloggers :) jeje ! ¿Cómo estás? Espero que genial y estés disfrutando del mes de agosto :) muá

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  2. Yo también he comprado The Telegraph :) Sigue escribiendo, me gustan mucho tus post

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    Respuestas
    1. Gracias Elena!!! Espero que todo os vaya bien! Y tenemos que vernos un diíta, no? Un besazo!

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