lunes, 13 de agosto de 2012

Perdidas en Notting Hill... y con GPS!

¿Alguien ha leído ese libro que se hizo tan popular hace unos años y cuyo título rezaba: Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas? Bien, yo no lo he leído, no sé vosotros, pero os puedo asegurar que nunca se me han dado bien los mapas. Soy terrible con ellos y siempre suelo ir en la dirección incorrecta. Lo cierto es que este defectillo mío siempre lo he achacado a que nunca he necesitado fijarme en ese tipo de cosas. ¿Por qué? Porque si hablamos de viajes siempre he contado con las "mentes espaciales" de mi familia; mi hermana y mi padre -mi madre y yo nos quedábamos a lo nuestro y ellos ya averiguarían dónde estábamos y cómo llegar a donde fuera-. Con el tiempo, esa vagueza espacial se fue ampliando y siempre confiaba en mis amigos o en quien fuera; seguro que ellos sabían el camino de vuelta. Poco a poco empecé a prestar atención a mi ubicación en según qué circunstancias. Por ejemplo, cuando empecé a conducir. Tras perder una vez mi coche en el parking de la facultad, ya no me quedó otra que prestar atención extrema, sobre todo al tema parkings. Con los mapas de metro -en distintas ciudades, porque en Málaga como que no está el horno para bollos- me pasaba igual. Sin embargo, la práctica me ha hecho muy buena en eso desde que vivo en London. De hecho, dejé a mis padres y a mi sis -disminutivo cariñoso de sister- boquiabiertos la primera vez que vinieron a visitarme y vieron lo bien que me movía en el "tube".

Aún así, he de reconocer que no: los mapas y los planos no son lo mío. Y si no que se lo digan a mi amiga Elena... Resulta que lo que empezó como una tarde tranquila tomando café con mis amigas Bárbara y Elena -café por decir algo porque pedí un "solo con hielo" y eso era aguachirri sucia- para ponernos al día, terminó siendo una odisea. Eso sí, divertidísima. Después de los cafés, Bárbara se marchó porque era la que más madrugaba al día siguiente. Y ahí que nos quedamos Elena y yo paseando por Portobello Road tranquilamente cuando me decidí a cambiar la ruta. "Notting Hill es mucho más que Portobello", le dije. Así que me dispuse a enseñarle a Elena la zona donde trabaja Javi sin pensar en que sabía cómo llegar pero desde la estación de metro, no desde bien entrada en Portobello...

Muy valiente yo, decidí girar a la derecha por una de las calles que la atraviesa. Y comenzó el desastre... Seguimos andando y andando en línea recta hasta a saber dónde, viendo casas y más casas. Algunas victorianas, pijas y enormes. Otras no tanto. Por el camino nos cruzamos con un par de coches de bomberos -algo pasaba en una de las casas-. Pero nosotras a lo nuestro... Andando y andando hasta que digo: "Esto no puede ser, no está tan lejos". ¿Qué fue lo que se me pasó por la cabeza entonces? Una genial idea: tengo internet en el móvil inglés nuevo... mirémoslo. La historia de mi móvil también es de lo más curiosa porque aquí, donde la telefonía móvil funciona mucho mejor que en España -básicamente porque no te atracan-, puedes pillarte un buen móvil -comunmente conocido como un pepinazo- a muy buen precio y con un contrato medio barato. Javi se pilló hace un par de meses uno de los últimos modelos de HTC y a mi se me cae la baba con el iPhone, como ya sabéis los que me conocéis. Sin embargo, yo no lo estoy teniendo tan fácil... El contrato del iPhone es más caro que el del HTC, por ejemplo, por lo que al comprobar la compañía todos mis datos me lo denegaban. Parece ser que el problema viene de la casa. Aparentemente, antes vivía aquí alguien que no pagaba del todo sus facturas telefónicas por lo que ahora yo -que no hice nada- tengo que demostrarle a la compañía que soy una persona de esas que paga y lleva sus cuentas al día. Así las cosas, firmé un contrato con ellos pillándome un Samsung caquilla, eso sí con internet, y en seis meses podré volver a que me den el esperado iPhone.

Pues bien, ese fue el móvil que me dispuse a sacar cuando nos di a Elena y a mi por pérdidas. Y el primer problema  llegó cuando, al abrir la aplicación de Google Maps y darle a ampliar, luego no pude volver a reducir la vista, con lo que no podía encontrar de nuevo el puntito azul, es decir nosotras. Así que con la mierda de pantalla táctil -disculpen mi agresividad pero recuerdo el momento y vaya tela- y la batería llegando a su fin, abrí la aplicación Navigator: un súper GPS que te indica el camino a la perfección, de esos de: "A 100 metros, gire a la derecha...". Y más contentas que unas pascuas nos decidimos a seguirlo, descubriendo a nuestro paso sitios de lo más chic, tanto tiendas como bares. Y allí que seguimos las dos caminando según nos decía mi móvil y soñando con ser ricas, comprar en esas tiendas y salir de cócteles por esos bares y con taconazos. A lo Carrie Bradshaw, vamos. Y eso que a mi es para verme andar con taconazos. Pero cuando una sueña esas cosas no cuentan.

Y seguimos nuestro camino mientras oscurecía. De repente, llegamos a una mini rotonda y el móvil indica que volvamos por donde hemos venido... Confusión... ¿Perdona? ¿Ahora tenemos que volver para atrás? "Este móvil no sirve para nada...", dije momentos antes de caer en la cuenta: la aplicación que estaba usando era para coches por lo que el móvil me indicaba que hiciera la rotonda para cambiar el sentido... Fue para vernos a las dos mirando el móvil, luego la rotonda que teníamos delante, luego otra vez el móvil, la rotonda... Hasta que estallamos en risas. No quedaba otra. Fue un momento inolvidable... Y lo mejor es que nos volvió a pasar poco tiempo después, pero ¿qué puedo decir? Era el único mapa que podía comprobar... Cuando llegamos al restaurante no nos lo creíamos. Es más, no pensábamos cenar pero al final nos animamos después de la caminata. ¿Lo mejor? El camino de vuelta lo hicimos a pie también pero esta vez sin móvil. Y he de confesar que del trabajo de Javi a Notting Hill Gate se tarda de cinco a diez minutos... ¿Nuestra marca? Una hora, aproximadamente.

En fin, sé que no es habitual pero hoy quiero "despedir" el post y lo haré al más puro estilo concursante de televisón... "¡Mando desde aquí un saludo a todas las personas que estén disfrutando la Feria de Málaga! ¡Os quiero!" Ay, qué pregón tan bonito el de Dani Rovira... Otra feria más que me pierdo, qué vamos a hacer... Y el comienzo de feria significa que llega mi cumpleaños, que me hago vieja y que viene mi family a visitarme. Pues, eso. ¡A disfrutar todos!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...