miércoles, 26 de septiembre de 2012

Esa 'nueva' palabra que me encanta

El otro día mi hermana me comentaba, vía Whatsapp, las novedades sobre su piso. Una serie de cosillas nuevas que ha comprado como utensilios para la cocina y plafones. Cuando leí en la pantalla del móvil la palabra plafón me quedé petrificada... Evidentemente, sé lo que es un plafón. O lo sabía... ¿Lo sabía? Pues claro que lo sabía, pero por alguna extraña razón lo había olvidado. Durante unas milésimas de segundo me estrujé el cerebro tratando de encontrar un significado a tal palabreja. No lo encontré. Ni tan siquiera lo relacioné con la luz. Así fue como me di cuenta de que había olvidado una palabra de mi propia lengua. Suena mal, sí. Es fuerte, también. Al menos espero que no haya ninguna palabra más olvidada por los oscuros rincones de mi mente.

Cuando ocurrió me costó creerlo, la verdad. Así que le escribí a mi hermana lo siguiente: "¿Plafones? ¿Eso qué es?" A lo que añadí el clásico: "jajajajaja", para salir del paso. Lo añadí porque sí, sin motivo aparente alguno... Bueno, puede que fuera una risilla vergonzosa. La cosa es que mi hermana asoció la risa a: "Mira, mi hermana de cachondeo..." Como si le hubiera leído el pensamiento a mi Helen -así he llamado siempre cariñosamente a mi hermana, no significa que lo haga ahora para sentirme más inglesa-. Ni mucho menos estaba yo de broma, pero ella seguía contándome historias. -Mi hermana por el Whatsapp no para y, encima, te cuenta las cosas a renglones breves con lo que el móvil no deja de vibrar un buen rato-. Pero a lo que voy. Tuve que plantarme y hacer que me prestara atención. Con lo que le dije: "Elena, va en serio"; 'intro' -que presioné la tecla 'enviar', me refiero-, se hizo el silencio. Nada de vibraciones. "¿Qué leches es un plafón?", añadí. Respuesta de mi hermana que me hizo sentir algo estúpida por un momento: "Niñaaaa, las lámparas estas redonditas y planas pegadas al techo". Ahhhhhh, ya. En ese momento lo vi todo claro. Mi vida volvía a cobrar sentido.

Según la Real Academia Española -RAE para los amigos- 'plafón' es: 1. m. Adorno en la parte central del techo de una habitación, en el cual está el soporte para suspender la lámpara. 2. m. Lámpara plana traslúcida, que se coloca pegada al techo para disimular las bombillas. Y... -de este último acabo de enterarme...- 3. m. Arq. Plano inferior del saliente de una cornisa. Y, ¿qué es lo que mi hermana quería decirme? La definición número dos. Y yo lo sabía. Yo sabía lo que era un plafón, sólo que al ser una palabra que no he usado desde hará mas de un año -o bastante más- la borré de mi mente. 

Así que ahora que he vuelto a redescubrirla se ha convertido en esa 'nueva' palabra que me encanta. -Hoy le dije a mi hermana que ese sería el título del nuevo post y así ha sido-. Toda esta historia de palabras que dejan de usarse habitualmente me recuerda al día que con las compis de piso -flatmates- nuevas hablando y hablando una de ellas utilizó la palabra 'escorzo' y Javi sacó a relucir que hacía siglos que no escuchaba dicha palabra, y menos en London. Desde entonces, es otra de nuestras palabras favoritas.

Bueno, ya sé lo que estaréis pensando... Que últimamente escribo menos, que habéis esperado una semana para que ahora venga y os hable de plafones... Lo sé, lo sé. Asumo el 'mea culpa'. Pero tampoco tengo grandes novedades que contar. Hay algún proyecto laboral por ahí del que tampoco quiero decir nada hasta que no esté hecho. No es nada excitante, aunque ya sé que he sonado a estrella televisiva, -no os penséis que es algo relacionado con el periodismo ni con algo "de lo mío" porque, desgraciadamente, ese momento aún no ha llegado- pero estoy contenta porque supone un cambio y lo necesito. Ya no puedo decir más. Por lo demás... ¿Qué os puedo contar? Ah, sí. Javi y yo hemos comprado dos billetes de avión para ir a Dublín a mediados del mes que viene. Serán tres diítas pero por ahora no se puede hacer otra cosa. Y por último... He de confesaros que os escribo desde la cama, con un montón de cojines y el edredón a modo de montaña en la que apoyarme, y con una mantita eléctrica en el hombre izquierdo. Que, ¿qué me pasa? Es simplemente un dolor en el cuello que ha pasado al hombro y parte del brazo... Que me hago mayor, en resumidas cuentas. Pero no os preocupéis, lo peor ya lo pasé ayer cuando estuve trabajando a paso de tortuga y cargando los platos con cara de estreñimiento. Hoy ha ido la cosa algo mejor y espero que de aquí al viernes mi cara vuelva a lucir una sonrisa como la de Juan Carlos Navarro en el anuncio del champú H&S -para mí, la foto del día; más que nada porque la he descubierto hoy...-

 

P.D. Esto de los deportistas actuando no me termina de convencer... Pero eso lo podemos debatir en otro post. ¡Nos vemos pronto!

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