miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pero, ¿Fringe no significaba flequillo?

Llegó el momento. Ese día que todos esperábais. El día en el que por fin voy a recuperar uno de esos temas de los que suelo decir "ya os lo contaré otro día...". Ha llegado. Al menos para uno de esos temas perdidos. -No, mamá. No es el de mi viaje a Bristol que tanto estás esperando-. Este post va dedicado especialmente a Leti, mi prima Anabel -¿puedo llamarte prima?-, mi primo Migue y a Javi. Sí. Hoy es el día Fringe. Para el que nunca haya visto la serie Fringe, lo único que puedo decirle es que la vea. Así directamente, sin más explicaciones. Bueno, supongo que ahora mi lado más friki está dejándose llevar... - Sí, por si no os habíais dado cuenta, soy un poco friki. Eso sí, a mucha honra-. Pero, en serio. Merece la pena. Con que os medio guste la ciencia ficción, ya lo tenéis todo hecho: Fringe os encantará. Ahora que os he animado a verla tampoco os puedo contar mucho porque os reventaría la trama.  Así que el que decida no seguir leyendo hoy porque piensa verla y sumergirse en ella, tiene mi perdón.



Y, ¿qué es Fringe? Para empezar deberíais saber que significa "fleco" o "flequillo". Pero no es el caso. Si hablamos de eventos o sucesos, se traduce como "alternativo" o "extraoficial". Pero vayamos al grano. En la serie, Fringe es el nombre de una división del FBI especializada en casos de lo más extraños. La trama comienza cuando, a medio camino entre un caso personal y sin explicación, la agente Olivia Dunham es reclutada por la división y, para resolver el caso, solicita la ayuda del científico Walter Bishop. El problema es que éste lleva 17 años en un psiquiátrico por lo que requerirá que un pariente ordene su salida y se haga cargo de él. ¿La única solución posible? Su hijo, Peter Bishop. ¿El problema? Llevan años sin hablarse.

El trío resulta de lo más divertido desde el primer momento. Porque sí, es una serie de ciencia ficción y hay mucha intriga y todo lo que los fans puedan -podamos-  decir pero divertida, es divertidísima. Sobre todo por el tándem Walter - Peter. El primero: un científico algo chiflado, adorable, que daría lo que fuera por su hijo -aunque si le ofrecen cambiárselo por la receta de su batido de fresa preferido no sé a quién elegiría-. El segundo: un personaje cargado de ironía y contradicciones que termina gustando y mucho. Nunca pensé que diría eso de un personaje interpretado por Joshua Jackson porque era un actor que, hasta ahora, no me convencía demasiado.

Y ya está. He metido la pata y mucho. No pensaba contar tanto de la historia en sí porque, de ser así, este post va a quedar larguísimo. Espero que estéis dispuestos a leer... Lo cierto es que me ha costado años ponerme a verla, no os creáis. Recuerdo que, desde que comenzó, mi primo Migue me la aconsejó: "te va a gustar, nosotros estamos enganchadísimos...". Así cada vez que me veía. Creedme, cada vez. Tampoco penséis que mi primo es un plasta. Al igual que yo, Anabel y él siguen muchas series al mismo tiempo, con lo que el terminar hablando de series es algo bastante habitual entre nosotros. De ahí que cada vez que nos veíamos, me la recomendara. Por otro lado, mi amiga Leti. Tres cuartos de lo mismo con ella. Fringe para arriba, Fringe para abajo. Y al final... Javi. Pero tampoco le resultó fácil y mira que me dijo de todo para convencerme: "es de J.J. Abrams, el creador de Lost pero, al contrario de lo que pasa en Perdidos, aquí las cosas se explican" -A pesar de todo lo que puedan decir de Lost, y su ausencia de explicaciones, yo la seguiré defendiendo... Le tengo aprecio-. En fin, que finalmente, decidí hacerle caso un día porque no tenía otra cosa que ver -verano significa sequía de series- y me apetecía ver algo. De ahí hasta hoy. Javi la está viendo de nuevo y vamos por la cuarta temporada. La quinta, que empieza ya mismo, es la última tristemente.No puedo ni pensarlo...

Cuando les he dicho a Leti, Anabel y Migue que iba por el principio de la cuarta temporada fue como: "Buahh, no te queda na". Es cierto, ya tengo más que comprobado que en una temporada pasan infinidad de cosas. Por favor los que no la hayan visto y quieran hacerlo, que no lean ésto... Pero es que es una pasada tanto cambio de universo, de uno a otro, de presente a pasado, de repente futuro... Los mismos personajes haciendo papeles "iguales pero distintos"... En serio, ¡una pasada! Y jamás pensé que Olivia pudiera resultar un personaje interesante hasta que salió la pelirroja. Seamos sinceros, Olivia es bastante sosaina -la rubia, digo-. Y ese gran Broyles, el jefazo de la división Fringe, que hasta ahora lo he visto reirse en tres únicas ocasiones y no me pude reir más.Y la pobre Astrid, que Walter nunca la llama por su nombre...

Vamos que, como véis, no tiene desperdicio y yo flipo -literalmente- con la serie. Y todo esto venía porque hoy, tratando de dormir una siesta que al final no me he echado, -y eso que me decidí a darme una horita porque me estaba quedando sopa- me ha ocurrido un suceso Fringe. Me disponía a poner una alarma para no prolongar la siesta eternamente y cuando desbloqueé el iPhone la hora se cambió a las 17.27 pm. Pero entonces abrí la aplicación del despertador y el móvil se quedó pillado menos de una milésima de segundo. Miré la hora de nuevo y marcaba las 17.26 pm para seguidamente cambiar a las 17.27 pm... Vamos que definitivamente, he viajado en el tiempo. O lo mismo me he visto a mí misma en otro universo... Al menos no me he desintegrado, eso sí.

Por cierto, antes de despedirme quisiera felicitar a mi padre de nuevo. El domingo fue su cumpleaños y ya sé que gracias a las nuevas tecnologías asistí a él un buen rato. Fue súper curioso ver a parte de la familia delante del televisor -mi padre tiene una nueva tele sacada de Fringe, lo menos- hablando conmigo. Tan lejos y tan cerca... como los universos paralelos.

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