martes, 13 de noviembre de 2012

El duro invierno

Aún no es invierno pero se siente como tal. El cambio de hora nos ha traído el invierno, aunque teóricamente sea otoño. El frío, más que el año pasado por estas fechas, es lo peor; y la luz, sobre todo la luz. O más bien, la falta de ella. Ya lo viví el año pasado y, de hecho, Javi se lo dejó caer ayer a Ana, una de las últimas 'flatmates' que se incorporó a la casa -no sé si os he hablado alguna vez de Ana y Patri, creo que sí...-: "El invierno aquí es lo más duro", dijo. Y no le falta razón. Es a lo que más cuesta hacerse, la verdad. De hecho, ya me había olvidado. Una se acostumbra a lo bueno, dicen. Cierto. Desde el anterior cambio de hora y el hecho de que cada vez anochecía algo más tarde, todo era mucho mejor y más fácil. Ahora vivimos el camino opuesto. Y así será hasta que poco a poco sea totalmente de noche a eso de las cuatro de la tarde. Triste, muy triste.

Resulta increíble cómo afecta la luz al ser humano. Sí. La falta de luz agota. He de reconocerlo. Puede ser que también hoy me pilléis más cansada de lo normal... No hay que preocuparse tampoco. Es tan sencillo como que ayer Javi y yo estuvimos de día 'off'. Consecuencia: no hicimos nada salvo ir al supermercado y dormir y descansar mucho... Demasiado. Vaya, que terminamos agotados. Y a las 20.30 horas de ayer mi cuerpo se sentía como si ya fueran las 23.00 h. o más. Puede que fuera porque ya era de noche a las 16.30 h. ¡Ayyy, el invierno! ¡Cómo me había acostumbrado a lo bueno! Bueno, tampoco penséis que me he tirado meses en tirantillas... De eso nada, que esto es London. Pero han sido unos meses de más luz, de ir únicamente con una chaqueta como ropa de abrigo, y algunos días sin ella, de esos días en los que en Málaga te apetecería estar en una terracita de cañas pero que traducido aquí... dejémoslo en que simplemente te apetece salir más y hacer cosas. Sin embargo ahora... con tanto frío y de noche todo el rato... ¡Qué pocas ganas de invierno!

La cosa es que antes de que volviera el frío -el frío, frío de verdad de aquí, que por ahora sólo hemos rozado- dije eso de: "Tengo ganas de invierno y de jerseys y chaquetones...". Esa ilusión creo que me duró dos días, como mucho. El día que lo afirmé y el siguiente. Incluso ya tengo ganas de lo opuesto -aunque cuando nieve me veréis emocionada como la que más, eso seguro, pero ese lapsus se deberá, sin duda, a la falta de costumbre-. Seamos claros, los que vivimos en ciudades en las que nunca nieva, flipamos con la susodicha.

Pero miremos el lado positivo que no os quiero deprimir. Hay ropa muy mona para invierno. De hecho, este año no he pasado sin comprarme esas medias color mostaza que tanto me han gustado temporadas pasadas. Eso sí, he de decir que Javi me quitó toda la ilusión el primer día que me las puse cuando me dijo que parecía Marge Simpson... Ahora cada vez que me las pongo pienso que mis piernas se ven color Simpsons. Sin ir más lejos mi 'flatmate' italiano me preguntó ayer que qué le pasaba a mi tono de piel en las piernas, aunque segundos después se dio cuenta... Y rectificó. Todo un 'gentleman' italiano. Pero que me quiten lo bailao, ¡a mí me encantan! Al igual que me pasa con los gorros, me chiflan. Así que bueno, al menos hay algunos detalles invernales positivos.

Y si sigo pensando en ello y pongo a mis neuronas a trabajar duro, caigo en lo mejor de todo. London está precioso en esta época, entre otras cosas porque los adornos navideños llevan desde mediados de octubre en casi todas partes, como ya os comenté en su día. Aunque, oficialmente, es navidad desde que iluminaron Oxford Street el pasado lunes. Y yo, que soy una persona de lo más navideña, estoy de lo más feliz. Luces por aquí y por allá, paragüitas luminosos, regalos, Santa Claus, duendecillos... ¡Me encanta! Y hoy mismo se celebra la ceremonia de iluminación de Regent Street. No puedo ir, por si os lo preguntáis. Tengo clase...



Lo sé, también es tiempo para estar en familia y este año, nuevamente, no será posible. Pero se pasará rápido. Los padres de Javi vienen a finales de mes, los míos días después, luego nos vamos un par de días a París -regalo de aniversario- y después sólo hay que dejar que pase navidad, disfrutándola lo máximo posible 'of course', y para Reyes estaré en casa. Serán unos diítas pero tengo muchas ganas. Seguirá siendo navidad, tiempo de familia, amigos y de rosco de reyes, una de las cosas que más eché de menos las navidades pasadas...





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