lunes, 26 de noviembre de 2012

Santa Baby

Soy una persona a la que le encanta viajar. Mi familia es muy viajera y, gracias a Dios -o a quien sea; no os vayáis a pensar que creo en divinidades, precisamente- se lo puede permitir. Hemos estado en numerosas partes de Europa y, fuera del continente, hemos visitado Nueva York y Japón -New York y Japan, si lo preferís en inglés-. Y, he de confesar que en ambos lugares es como estar en otro mundo. Sobre todo, es quizás en Japón donde tienes ese sentimiento de no pertenecer a él; es todo tan diferente... Y New York, para mí, fue como encontrarme en una película a cada segundo. Fue un sentimiento indescriptible, la verdad. Allí todo es tan a lo grande... Aunque bueno, eso también me pasa con London en comparación a Málaga. Aquí todo es a lo grande. Hasta las navidades, hasta los centros comerciales y hasta la forma de ir de compras...

El sábado pasado se celebró el London's West End Traffic-free day. Básicamente, es un evento para incentivar las compras antes de Navidad en la zona de Oxford Street y su perpendicular, Regent Street, conocida todo el área como West End. El que haya estado en Londres puede imaginarse lo que eso supone si ya de por sí son dos de las calles más transitadas de la ciudad. Fue un día para comprar en familia. Un día de promociones, eventos especiales, ofertas... Y todo ello para fomentar el consumo de la mano de American Express, ya que ese día sus clientes se convertían directamente en invitados VIP.

Yo ya iba prevenida a trabajar con lo que fui en metro en lugar de en bus, como hago normalmente. Pero superó mis expectativas con creces. Y eso que yo estaba trabajando... Nada más salir del metro, y a sabiendas de que la calle estaba cortada al tráfico, aluciné con el simple hecho de poder andar a mis anchas por Oxford Street. Me sentí Eduardo Noriega en Abre los ojos. Eso sí, con una masa de peatones a mi alrededor. Y delante mía, de repente, contemplé un paquete de regalo gigante color dorado y con un lazo rojo. Precioso, como podéis ver en la foto.

 

Pero no acabó ahí la cosa. En cuanto empecé a recorrer los pasillos de John Lewis, escuché la canción Beggin de Madcom, esa que se hizo tan popular hace unos años. Y ahí estaba yo, por los pasillos de ropa de señora, caminando y medio bailando mientras me acercaba a mi zona sin saber exactamente lo que pasaba. Pero sonaba a concierto. Cuando llego, me veo a mi supervisora llamándome para que me asome a una barandilla  desde la que se ven el resto de plantas del centro comercial y... ¿qué me encuentro? A los chicos del musical Jersey Boy cantando en directo en la segunda planta y todos los clientes y la mayor parte del personal inmovilizados mirando el espectáculo. Nunca había visto tanta gente en John Lewis, colas para las escaleras mecánicas y bueno, todo el que estaba en la escalera, evidentemente, contemplaba el show. No fue el único espectáculo. Durante todo el fin de semana, hemos tenido en la primera planta, la mía precisamente, una pequeña banda de jazz versionando villancicos. De hecho, de ahí sale el título del post, y es que uno de los más disfrutados por el público-cliente fue el Santa Baby de Eartha Kitt de 1953. Y la verdad creo que es uno de mis favoritos. Suena tan distinto a un villancico de los clásicos... especialmente a los españoles. ¿Por qué sonarán los villancicos en inglés mucho más elegantes y glamourosos que los españoles? Siempre me he hecho esa pregunta y puede que nunca obtenga respuesta alguna. En su día pensaba que como no me enteraba del ochenta por ciento de lo que decían debía ser por eso, por ser en otro idioma. Pero ahora me doy cuenta de que esa no es la respuesta correcta. Aún la estoy buscando...

Hubo otro espectáculo más: la actuación de Gabrielle Aplin, que pone voz y música al anuncio de John Lewis esta Navidad. Un anuncio precioso, he de reconocer. A esa actuación pertenece esta foto precisamente, aunque la joven en cuestión no se ve demasiado bien, pero os prometo que es la que está tocando el órgano. En fin, que entre la gente, las compras, la música, la decoración y todo este espectáculo del fin de semana, una no es de piedra y tiene el espíritu navideño por las nubes. Eso sí, seguiré dándole vueltas al tarro en busca del por qué suenan tan diferentes los villancicos ingleses y los españoles... ¡Deseadme suerte!


2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo en que los villancicos españoles NADA tienen que ver con la versión en ingles, empezando porque son completamente distintos, pero que es eso de que "mira como beben los peces en el río"?????? que poco glamour por favor!!!!
    Un besazo guapa

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    Respuestas
    1. Glamour cero! Porque la Marimorena también se las trae... jejeje. Espero que tu viaje a España fuera genial. ¡Un besito!

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