viernes, 11 de octubre de 2013

Workaholic

No me puedo creer que haya pasado tantísimo tiempo desde la última vez que me senté a escribir... Pido perdón a todos mis lectores regulares, espero que no os hayáis cansado de esperar y sigáis teniendo ganas de mi. En mi página de Facebook anuncié a principios de septiembre que estaba de vacaciones -comprendo que no todo el mundo tenga Facebook y tal-. ¿A dónde fui de vacaciones? Por supuesto a Málaga, ¿dónde si no? La cosa es que, evidentemente, ya volví; relajada y despejada aunque no tanto como me hubiera gustado. En fin, lo de siempre. Pero disfruté como una enana y no me lo podía creer cuando las vacaciones llegaron a su fin. Podemos decir que es la vez que más me ha costado volver aquí, a mi casa.

Imagino que se trata de la famosa depresión post-vacacional. Pero nunca la había vivido así, tan intensa.  Quería volver a mi casa, a vivir con Javi, a ver a mis amigas... Sí, puede que incluso quisiera volver a Londres, pero al trabajo es otra cosa. A la realidad, es otra historia. Ahora, a mi regreso, me he dado cuenta de que, una vez más, sigo sin encajar al cien por cien. Os explico:

Tuve una época en la que me imaginaba a mí misma todo el día comprobando el correo electrónico en el iPhone, planeando citas, releyendo las notas del calendario porque estaría tan ocupada que las cosas se me irían de la cabeza... Correteando de un lado a otro siempre con la misma cantinela: móvil, portátil, iPad, móvil, portátil... Me veía a mí misma siendo importante en mi trabajo, teniendo voz en temas profesionales relacionados con el mundo de la comunicación. -No sin pasar antes por un calvario laboral de esos que te dejan sin tiempo para respirar, tipo 'El diablo viste de Prada'-. Pero al final lo conseguiría... Y ahora me pregunto: ¿por qué leches querría una persona una vida así? No os engañéis, aún me sigue llamando la atención pero... creo que es algo así como demasiado.

La razón de toda esta paranoya se debe básicamente a que desde que empecé mis segundas prácticas en Londres -y recordemos que las primeras me dejaron sin días libres- apenas he parado un segundo. Al principio todo era más calmado pero luego me metí en otro asuntillo y pasé a tener un día libre a la semana, y así llegamos al momento en que mis prácticas dejan de ser prácticas y paso a ser 'junior' -término que podríamos traducir por un principiante al que le pagan; alguien que hace bien su trabajo pero que no tiene mucha experiencia y sigue en proceso de aprendizaje-. La verdad es que desde ese día, que me hizo tan feliz, tengo la cabeza como en otro sitio, ando bastante distraída y no dejo de comprobar mi móvil en busca de mensajes, emails o de una señal en el calendario que me indique hacia dónde ir y lo que tengo que hacer. Trabajo, trabajo y más trabajo; porque desde entonces el único día libre que tengo a la semana suelo trabajar desde casa.

Así las cosas, espero que comprendáis el porqué de mi tardanza... No es que me haya olvidado de vosotros ni mucho menos. Aunque sí que me he despistado con muchos otros asuntos últimamente y he intentado retrasar una cita con mis amigas y éstas han terminado diciéndome que "quedamos ayer". Algo que mi amiga Evelin encontró muy divertido pero, sinceramente, fue bastante embarazoso para mi. También me olvidé por completo de que el día 3 Javi y yo cumplimos dos años fuera de casa, algo que al parecer nuestras familias siguen recordando a la perfección. Y por poner otro ejemplo: muchas veces leo algún mensaje que no tiene nada que ver con el trabajo y se me pasa contestar y me acuerdo días después -he de confesar que eso más o menos siempre me ha pasado...- La verdad es que no sé cuánto tiempo duraré en este plan; no sé si es lo mío vivir así: sin tiempo para nada, ni para mí, a veces tampoco para Javi, sin tiempo para mis amigas y con la cabeza siempre puesta en el trabajo, en los emails, en el teléfono y en las citas. Pero sobreviviré. Trataré de hacerlo lo mejor que pueda con todo el mundo y conmigo misma. Puede que me quede sin pelo o que caiga exhausta un día o que me vuelva loca. Pero prometo sobrevivir, aunque sea por vosotros. Por lo pronto, ya tengo un herpes labial para festejar la llegada del frío y del otoño...

2 comentarios:

  1. Irene, hija tienes todo el arte,,,para expresar tus sentimientos........ me gusta mucho como escribe...... llega un momento que lo que me cuenta me suena mucho y ya de eso fue muchos años atrás....... sigue escribiendo asi.... Mis mejores deseos para que se cumpla tus sueños....llegarás lejos.....Un besote muy fuerte.... y no te estresssesss......
    Isa R.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Isa! Gracias por tu apoyo y tus bonitas palabras que siempre me dibujan una sonrisa. Voy a tener que incluirte entre mis fans más fieles! Jejeje

      Un besazo enorme!

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