jueves, 28 de noviembre de 2013

I hate zombies...

No me gustan los zombis, nunca me han gustado. No me gustan las películas de miedo, básicamente porque no encuentro placer alguno en pasar miedo. Tendría sentido que a nadie le gustara, pero lo cierto es que hay muchísima gente a la que le encanta esa sensación de subidón de adrenalina. Supongo que soy más simple que todo eso y, directamente, al no gustarme pasarlo mal, no me gusta pasar miedo. Es por ello por lo que, siempre que es posible, lo evito a toda costa. Odio los zombis porque me dan miedo --cosa que no me pasa con los vampiros, aunque también supongo que depende de cómo me los pinten, que ahora se llevan los vampiros romanticones y buenas personas protagonizando historias de amores imposibles--. Pero los zombis... como que no.

Sin embargo, accedí tranquilamente a ver Guerra Mundial Z (World War Z), aún no sé por qué. Puede que el hecho de que Brad Pitt fuera el tipo bueno, ayudara... Definitivamente, Brad Pitt está envejeciendo bien. Pero esa no es la cuestión. Lo importante aquí es que la película me encantó. Imagino que porque no es de miedo realmente. No es la típica película de: zombis que matan porque sí. El argumento es mucho más elaborado, ante todo porque hay un por qué. La verdad es que podría haber salido mal, podría haberme "cagado de miedo" --no literalmente-- y podría haber sido uno de esos "pegotazos" de muertos vivientes en los que la muerte, el miedo y la sangre es lo único que importa. Pero, sorprendentemente, la película de Marc Forster llamó mi atención desde el principio y me mantuvo pegada a la pantalla con los ojos como platos todo el tiempo --salvo una escena en la que un personaje se arranca un diente y tuve que dejar de mirar o yo terminaría arrancándome los ojos--. En cualquier caso, me resultó lo suficientemente buena como para querer compartirlo con vosotros. Lo cual es todo un logro dado que hacía mil que no me sentaba a escribir una crítica cinematográfica. Bueno, tampoco podemos llamar a esto exactamente 'crítica'... Es algo-bastante más personal, pero ya me entendéis.

La adaptación de la novela del mismo título de Max Brooks nos presenta a Gerry Lane (interpretado por Pitt) y su familia al comienzo de un día cualquiera que se ve turbado por un atasco sin precedentes en las calles de Filadelfia. Segundos más tarde comienza el caos: gente corriendo por todas partes, atropellos, gritos... En poco tiempo, el espectador es consciente de que lo que se nos está describiendo es una pandemia, un apocalipsis zombi que amenaza el futuro del ser humano, siendo Brad Pitt --antiguo investigador de la ONU-- la única esperanza para descubrir qué está pasando realmente y cómo se puede salvar la especie, si es que hay alguna posibilidad. Una gran historia, al margen de los espectaculares efectos especiales, que te deja sin aliento en numerosas ocasiones, como la parte en la que el protagonista se encuentra en Israel o la increíble escena del laboratorio, con el castañeo de la dentadura de un zombi como colofón sonoro.


A pesar de que la cinta se enfrentó a numerosos problemas durante el rodaje, parece que el director y los productores, entre los que se encuentra el propio Pitt, contaron con el apoyo final del público a pesar de que las críticas fueron algo dispares. Personalmente, siempre recordaré ésta como "Mi primera película de zombis". Eso sí, como no creo que haya muchas más de este estilo, creo que será la última. No me entendáis mal, me ha encantado y la recomiendo a todo el mundo --menos a mi madre--: a los que le gusten los zombis, es evidente el por qué la recomiendo y a los que no, decir que es una gran película, muy entretenida y que merece la pena verla. Sin embargo, no creo que sea un gran ejemplo del género por lo que, por ahora, sigo sin hacerme fan del mismo, por mas que a Javi le pese. Y supongo que sí, los zombis siguen dándome miedo...

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